viernes, 21 de abril de 2017

Uno siempre espera, aunque lo niegue.

Tenemos 3 meses aparentemente en una "relación" sin futuro, la mayor parte del tiempo me recuerdas que hay otra persona en tu vida (cómo si pudiera olvidarlo alguna vez).
He tenido que aceptar el compartir tu tiempo, tus besos, tus abrazos y las palabras bonitas que sueles decir.
Pero sinceramente en este momento no me reconozco a mí misma, llorando te pedí hace algunos días que por favor no me dejaras mientras me sujetaba a ti en el jardín; todo esto después de contarte que alguien de mi familia al parecer nos había descubierto. Para variar, dejaste que yo tomara la decisión sola (cómo si fuera tan fácil).
Me besaste y no contestaste, porque una parte de ti anhelaba que te pidiera eso, que no te marcharas de mi vida aún. Nos quedan 3 meses, después de eso probablemente no vuelvas a saber de mi, me marche o no de la ciudad.
Pero hoy, mientras hablo contigo hasta las 10 de la noche porque estuviste todo el día con ella, me pregunto si vale la pena. ¿Vale la pena perderme a mi misma por un amor?
¿Perder todas las creencias e ideales con los que crecí? ¿Dejar de conocer a otras personas por qué siento que te estoy siendo infiel?
¿Realmente todo eso vale la pena por ti? ¿Por esto?
Me has dicho muchas veces que cuando yo me quiera alejar de ti no lo impedirás, que nunca me obligarías o me atarías a tu amor porque sabes que me lastimas; pero de igual manera yo siempre me quedo.
Quizá hoy mientras lloro viendo una serie, leo tu mensaje y pienso sobre mi futuro me he dado cuenta de que estoy harta, cansada y abatida por y de ti. De tus respuestas dándole vueltas al tema de por qué no la dejas; dices que la amas pero no ni así es tu única.
Puede ser que tengas razón y no sepas amar; puede que por eso tu y yo nos complementemos tan bien. Somos excelentes lastimando a todo aquel que nos quiere (al menos sentimentalmente), no podemos estar sólo con una persona, al menos no todavía.
Demasiado tóxicos para estar juntos, pero demasiado tontos para estar separados. "Dios los hace y ellos se juntan" dice un dicho; me gusta pensar que estabas destinado a cruzarte en mi camino, que no fue algo que tu o yo obligamos ni causamos, que simplemente se dio.
Pensar que necesitaba en mi vida un amor así, que me doliera hasta los huesos, que me hiciera llorar frente a él siendo lo que nunca pensé ser.
Somos demasiado jóvenes para realmente pensar en lo que estamos haciendo, pero no tanto como para no saber que está mal.
Hoy escribo en la pantalla de mi teléfono con tu conversación abierta en una aplicación "me he cansado", pero al minuto lo borro. Porque te lo quiero decir en persona, porque quiero besarte por última vez y tomarte como si nunca fuera a dejarte ir; pero creo que es tiempo de que lo hagamos, de que demos por terminado este suplicio.

viernes, 7 de abril de 2017

Lástima haber llegado tan tarde.

Es gracioso ver 3 años atrás y pensar en lo mal que me caías. Eras el muchacho más odioso y payaso que había conocido; eras pretencioso, creído y un idiota en clase.
Apenas y te soportaba, aunque la mayor parte del tiempo me burlaba de ti.
Nunca imaginé cuanto cambiarían las cosas entre nosotros al mudarme y ser prácticamente tu vecina.
Todo comenzó con "aventones" a los lugares que teníamos que ir, te recogía con el coche de mis papás y nuestras conversaciones sólo eran de hola y adiós.
Comenzaron las visitas en casa, las cenas con mi familia y las noches de películas o series, aunque terminábamos viendo lo que había en mi Facebook.
Después discutimos, te habías distanciado tanto de mí después de tener casi un año de amistad y yo estaba tan enojada que decidí que dejar de hablarte era lo mejor, pero no me dejaste ir, tardaste 2 meses intentando que volviera a ser la misma contigo, pero fui mejor. Hablábamos a diario, a todas horas, incluso te contaba mis problemas.
Y fui cayendo poco a poco, sigo sin explicarme cómo.
Me dedicaste 2 canciones, "Cómo tu" y "I don´t wanna miss a thing", éramos tan distintos incluso en los gustos musicales, decías que mi música era deprimente y sólo me reía.
Siempre me han gustado las cosas tristes, lo que me hará llorar. Incluyéndote.
Probablemente ante las demás personas nunca admitiré que siento algo por ti. No tengo idea de si lo seguiré sintiendo en algunos meses, pero en este momento es demasiado intenso y no puedo guardármelo así que lo escribo y te lo digo.
Me gustas demasiado, me encantas, me fascinas.
Tus ojos chiquitos pero bonitos, la manera en que me escuchas cuando quiero llorar y me siento abrumada, cómo me deseas los buenos días y las buenas noches.
Pero lo que más me gusta, es cómo me dices que nunca diga "adiós" porque significaría no volvernos a ver.
Que lástima haber llegado tan tarde a tu vida, güerito.
Pero más lástima saber que preferiste la comodidad, aquello que ya conocías a arriesgarte por completo conmigo sabiendo que también te quería.