lunes, 25 de febrero de 2013

Extraño

Hola, pues hace un montón que no publico, y lo que publico lo dejo a medias.. jal: aunque escribo la mayoría del tiempo para mi, este blog es importante:'), me ha visto crecer en todos los sentidos! bastante bien.. y pues quería dejar un texto sobre la Anorexia y la Bulimia, mío.. espero les guste!(:
Besos!...
Siempre suya.
Mona.



       Todo comenzó hacía alrededor de dos años, nunca había tenido problemas acerca de ser rellenita, pero hubo una ocasión en la que todo cambio.
       Salí de mi casa esa tarde dispuesta a comprar las cosas que necesitaba para un trabajo escolar, al pasar por una esquina, divise a un grupo de chicos, quizá unos 5 o 6, comenzaron a gritar que estaba guapa y otras boberías más, me pareció raro, pues su actitud era bastante obvia de que indicaban lo contrario, su risa los delataba.
       Cuando regresaba a mi hogar, pasé de nuevo por la esquina en la que estaban los chicos, pues no había otra manera de llegar a casa; pero está vez, comenzaron a gritar que era GORDA, que parecía una VACA.
       Llegué a mi casa bastante destrozada, y me prometí que no comería más, me dispuse a buscar dietas y maneras de bajar de peso en la computadora y aparecieron Ana y Mía  ahí las conocí. Decidí intentarlo, pues creía que lo podría controlar, es decir, dejar de comer dulces, no vomitar, esas eran mis intenciones al principio.
        No sé en qué momento todo cambio, comencé a contar las calorías, a hacer más ejercicio aun cuando no comía, creyendo que tenía que liberar las calorías que consumía con los tés que me tomaba para matar el hambre, cuando por fin comía, al segundo de haber terminado de hacerlo me sentía culpable, me dirigía inmediatamente al baño y vomitaba.
       Con el paso del tiempo, mis dientes comenzaron a ponerse amarillos, y solo consumía chicles, en casa comenzaron a notarlo, pero yo lo negaba todo, me miraba en el espejo y me daba asco, apretaba mi abdomen jalando “llantitas” inexistentes.
       Un día, de la nada me desmayé; cuando reaccione me encontraba en el hospital, internada y con mangueras que me suministraban alimento. No podía reaccionar, la sensación al estar así era inexplicable, me sentía con miedo. Pasaron 3 meses hasta que pude salir del hospital, pero la imagen distorsionada que aparecía en el espejo seguía siendo la misma, me sentía gorda, obesa, fea.
       Continué haciéndolo, y, para cuando mi familia quería ayudarme, ayudarme de verdad, internarme, ya era demasiado. Morí justo 3 años después de haber descubierto a Ana y a Mía  de una forma totalmente contrariada a lo que quería llegar a ser, al final, termine siendo únicamente un “saco de huesos”.
     Pero prefería eso, a seguir siendo la obesa....